Entrevistamos al pintor vigués MARC JANUS en Madrid

Entrevistamos al pintor vigués MARC JANUS en Madrid

La semana pasada nos hemos encontrado con el pintor vigués Marc Janus. Aunque vive en Madrid desde hace años, siempre que puede vuelve por su tierra, de la que, según nos ha confesado, lo que más echa de menos es la empanada de choco. Entre cañas hemos hablado de su pintura y sus proyectos.

¿Cómo comenzó tu inquietud por el pintura?
Creo que me empezó a interesar porque es algo que parte de uno, y es un camino que uno hace sólo. Parte de la propia curiosidad. Un pintor tiene cuatro colores: azul, rojo, amarillo y blanco. A partir de ahí puede hacer más de quince millones de colores. Es una investigación que nunca se acaba. Es como nacer por la mañana, morir por la noche y volver a nacer por la mañana en cada sesión de trabajo.

Háblanos un poco de cómo defines tu pintura.
Me gusta explorar contrastes. Lo fuerte de una frase o un texto con lo suave del color, por ejemplo, que es mi trabajo más reciente. Luego me interesa la búsqueda de la armonía. Cada color es diferente dependiendo de con qué lo unes, no es lo mismo un azul sobre verde que azul sobre un rojo. Busco la armonía en los colores, o lo que a mí me parece armonía, que es una cosa totalmente subjetiva.

Y luego pinto con diferentes soportes. No solo con el pincel, sino con trapos, bloques de madera, papel de periódico. Trabajo sobre las imperfecciones, para mi lo perfecto no es lo perfecto, sino lo imperfecto. Yo entiendo mi trabajo un poco como juntar imperfecciones y que tengan una armonía entre sí.

¿Cuál es el material más extraño con el que has pintado?
Papel de cocina.

¿Qué cosas te inspiran a la hora de pintar?
Me inspira el reto de empezar algo y terminarlo. Y luego los viajes y la gente que conozco en esos viajes. Sobre todo ver cosas sobre las que se nota que ha pasado el tiempo, y sus texturas y su color llevan esa inscripción del tiempo. Como cuando ves un templo de piedra muy antiguo y el color que tiene es indescriptible, porque sólo lo consigue el paso del tiempo.
Cuando viajo y hablo con la gente que me voy encontrando me quedo con expresiones, o cosas escritas por las calles, o frases que me van llamando la atención. Los cuadros que estoy haciendo ahora tienen esas frases y las pongo como a dialogar con el color y con las formas y las decoraciones.

Uno de las características más personales de tu pintura son tus decoraciones geométricas y florales. ¿Cómo te surgió la idea y cómo ha ido evolucionando?
Pues cuando estuve la primera vez en India en 2008 compré unos bloques de madera con unos grabados que se usaban antiguamente para decorar telas y los probé estampándolos en el cuadro como si fueran sellos. Y ahí descubrí un mundo de posibilidades. Y al año siguiente volví y me compré cientos, con un montón de decoraciones diferentes. Y desde entonces estoy viendo todos los posibles usos que tienen.

¿Cuáles son los artistas que más admiras o los que han influenciado tu manera de ver la pintura?
El Grupo COBRA, los maestros italianos, Brancusi, Giacometti, Los Irascibles…

¿A quién te gustaría venderle un cuadro?
A la Reina de Inglaterra. Es más, tengo uno ahora mismo en el horno que vendría estupendo colgado en Buckingham.

¿Es cierto que un pintor en su vida sólo pinta un cuadro?
Absolutamente cierto.

¿Tú lo has pintado ya?
No, ni creo estar cerca aún, pero estoy buscándolo.

¿Cuáles son tus proyectos futuros?
Seguir trabajando con los textos y formas, seguir viajando, y tengo en marcha un proyecto para usar ideas de mi pintura en otros soportes, pero me gustaría trabajar en colaboración con un diseñador y aún lo estoy buscando. También estoy pensando mudarme un año a NY para hacer un proyecto allí. Me gusta que la ciudad esté hecha por gente de todo el mundo, con diferentes idiomas y expresiones típicas. Ahí tengo un montón de material del que tirar.

¿Un pintor nace o se hace?
Yo soy de los que opinan que al maestro lo hace la práctica. No creo en el talento. Creo en la sensibilidad y en transmitirla a través de un pincel. Esa es la búsqueda. Un pintor, al igual que cualquier persona, es la suma de las cosas que ha vivido.

¿Qué valor tiene el arte para ti?
Por un lado, nada, ningún valor. Porque cuando le pierdes el respeto es ahí donde se empieza a crear. Parto de esa idea y construyo sobre la nada, o sobre lo cotidiano. No necesito grandes mensajes filosóficos para mi pintura, lo que necesito es escuchar a la gente y mirar a mi alrededor, escudriñar, yo diría.

Luego por otra parte tiene un valor enorme, porque que me permite desarrollarme como persona, me lleva a emprender viajes, conocer personas y pueblos. Me ha enseñado a que todo el mundo tiene algo que decir. La pintura es el camino que he encontrado más fácil para expresarme.

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